jueves, 20 de septiembre de 2007

La Reforma

(Nota: el presente es sólo el bosquejo de un tema presentado en un retiro de profesores de Escuela Dominical de mi iglesia en octubre de 2006. Eso explica la pobre redacción. Ruego las disculpas del caso)

LA REFORMA

¿Qué es la Reforma?

Se ha llamado “Reforma” a “la revolución religiosa y política del siglo XVI, de la cual su resultado inmediato fue la ruptura parcial de la Iglesia Católica Occidental y el establecimiento de varias iglesias nacionales y territoriales”[1]. Schaff la caracteriza como “un movimiento religioso saludable, por un lado en protesta contra los abusos en la y Iglesia, y por el otro, envolviendo un regreso a la Escritura en su sentido simple. Primariamente no fue político, filosófico ni literario, si no religioso y moral”[2].

La Reforma fue un movimiento, primariamente espiritual, pero con importantes componentes sociales y políticos, que comenzó en el siglo XVI y se caracterizó por una fuerte crítica a las prácticas y doctrinas de la Iglesia Católica, tal como existía en aquel tiempo, y que resultó finalmente en el quiebre de la iglesia, la formación de varias iglesias independientes. El propósito original de los reformadores nunca fue provocar un cisma[3], si no que, como indica el nombre dado al movimiento, reformar la iglesia, trasformarla, eliminando aquellos elementos tradicionales y doctrinales contrarios a la palabra de Dios, y sujetándola esta. Fue el rechazo por parte de la Iglesia establecida de las criticas de los reformadores lo que en último término forzó el quiebre.

Antecedentes y causas de la Reforma

Para comprender todo suceso histórico es necesario tener presente las circunstancias que lo condicionan y motivan. La Reforma no es una excepción a esta regla. Inmediatamente veremos algunos de los más importantes antecedentes que la explican.

1. Decadencia y pérdida de prestigio del papado

“El poder corrompe, el poder absoluto corrompe absolutamente” afirmó Lord Acton. Y así sucedió con la Iglesia Medieval. Durante largo tiempo el papa había ido ganando cada vez más poder, hasta que en el siglo XIII, con Inocencio III, se consagró la idea de que el papa tiene autoridad absoluta, no solo sobre la iglesia, si no también sobre los príncipes seculares, con la autoridad para “deponer un príncipe y entregar sus territorios a otro”[4], de modo que, “en la práctica, toda Europa Occidental estaba sujeta a la jurisdicción de un tribunal de última instancia, la Curia Romana”[5]. Este poder llevó a la corrupción de las autoridades eclesiásticas, que se enriquecieron enormemente y comenzaron a vivir vidas alejadas de los principios del evangelio. El papa Alejandro VI, por ejemplo, tuvo varios hijos, y “varias amantes, y se hizo construir… un aposento para sus aventuras amorosas”[6]. El lujo del papado durante el Renacimiento exigió grandes sumas de dinero, que eran obtenidas de los fieles, creando recelo hacia la iglesia, además de la práctica extendida de la simonía (venta de puestos eclesiásticos), “que se hizo común bajo Alejandro VI y León X”[7]

2. El Renacimiento

Fue un movimiento cultural cuyo comienzo puede fijarse en el s. XV, que tuvo como característica que “la ciencia, la literatura, el arte y el pensamiento mismo comenzaron a separarse de los antiguos moldes medievales”[8]. Esto a causa de “un gran despertar del interés en la antigüedad clásica” que se manifestó también en “un despertar en los estudios de la literatura clásica”. A esto ayudó la invención de la Imprenta, que permitió disponer de gran numero de copias idénticas de los textos. Este interés por volver a las fuentes de la cultura, se manifiesta también en un interés por volver a las fuentes de la fe, los humanistas crean los instrumentos para estudiar los textos antiguos que usaran luego los reformadores con las escrituras.

3. Auge del sentimiento nacional

“Quizá el fenómeno político más importante de comienzos del siglo XVI es el nacimiento de las naciones modernas”[9]

“Una hueste de nuevas naciones reclamaban para si el derecho de seer estados soberanos, y tales reclamos a menudo se oponían, no solo a los del emperador, sino también a los del papa”[10]

Esto llevó a un aumento del nacionalismo entre los pueblos de Europa. El hecho que las propiedades eclesiásticas estuvieran exentas de imposición, como que la iglesia cobrara pesados impuestos que iban a parar en los lujos de la corte papal, mientras el campesinado europeo se empobrecía, creaba una cada vez mayor suspicacia contra Roma. Esto fue importante porque llevó a que muchos gobernantes apoyaran a la reforma como un modo de desembarazarse de Roma.

Bosquejo Histórico

1. Pre –reformistas

“[la reforma] No fue una revolución abrupta, sino que tuvo sus raíces en la Edad Media. Hubo muchos ‘reformadores antes de la reforma’”[11]

Hubo grupos e individuos con básicamente las mismas creencias y formulando básicamente las mismas críticas que los reformadores hacia finales de la edad media. Los más importantes: Wiclif en Inglaterra, Johann Huss en Polonia, los Valdenses en el norte de Italia.

2. Martín Lutero

Lutero nació 1483. Inundado por el temor a la muerte y a la condenación eterna, entro a un convento para tratar de asegurar su salvación. Sin embargo, todo su esfuerzo no parecía suficiente. Un viaje a Roma en 1510 lo asqueo de ver la corrupción en la “ciudad santa” y sobre todo los abusos de la venta de indulgencias y la veneración de reliquias. Después de esto fue enviado a estudiar a Wittemberg. Se doctoró en Teología en 1512. Fue en su estudio de Las Escrituras donde encontró la paz a su angustia, al descubrir que su salvación no dependía de sus propias obras, si no de la gracia de Dios, por medio de la fe. “Más el justo, por la fe vivirá”.

3. Las indulgencias y las 95 tesis

León X comisionó al arzobispo de Maguncia la predicación de indulgencias en Alemania. Le encargó esto al dominico Johann Tetzel.

Lutero se indignó ante esto, que veía como un abuso, y el 1 Nov de 1517 clavó en la puerta de la iglesia de Wittemberg 95 tesis criticando la práctica. Se hicieron copias de estas que circularon por toda Alemania. Al principio el papa no le prestó mucha atención, pero en 1520 publicó la bula “exurge domini” por la que excomulgó a Lutero y sus seguidores. Lutero quemó públicamente el documento, lo que en la práctica significó un quiebre definitivo con la autoridad eclesiástica.

En 1521 Lutero fue citado a la dieta imperial en Worms. Fue instado a retractarse de sus posiciones, a lo que se negó con un célebre discurso. El emperador promulgó un edicto que declaraba a lutero proscrito. Este regreso a Wittemberg, pero por ordenes de Federico de Sajonia fue secuestrado y llevado al castillo de Wartburg para protegerlo, donde comenzó su traducción de la Biblia al alemán.

1526 La dieta de Spira decreta que cada príncipe debe decidir la religión que se seguirá en su territorio.

1529 una nueva dieta en Spira decidió revocar la decisiones de 1526. Los principes luteranos protestaron, de donde nace el apelativo de “protestantes”

1530 Dieta de Augsburgo. Carlos V ordena poner en vigor el edicto de Worms. Los principes luteranos presentaron su confesión de fe, redactada por Philip Melanchton

De aquí en adelante se desataron una serie de guerras entre el emperador y los príncipes protestantes. Hasta que en 1555 se logró la paz en una nueva dieta en Augsburgo, reponiéndose las decisiones de 1526

Lutero había fallecido en 1546.

Los principios fundamentales de la Reforma y su importancia para nosotros.

Como evangélicos, podemos hallar nuestros orígenes históricos en la reforma del s. XVI. Sin embargo, mucha agua ha pasado debajo del puente desde ese tiempo. Muchas de las creencias de Lutero y los otros reformadores nos resultan extrañas, y nos pareces equivocadas: El bautismo de infantes, amilenialismo, no creencia en los dones espirituales.

Sin embargo, su mayor legado, y lo que nos une a ellos son los principios fundamentales de su predicación, que siguen siendo validos para nosotros hoy.

1. Sola Scriptura

El llamado principio objetivo o formal. Las escrituras canónicas son la única fuente infalible y regla de fe y práctica, y afirma el derecho de intermpretación privada de la misma, a diferencia de la visión católico romana, que declara la Biblia y la tradición como reglas de fe coordinadas, y hace a la tradición, especialmente los decretos de los papas y concilios, la unica interprete infalible y legítima[12]

Ninguna autoridad humana puede imponerse sobre la concienca del creyente, si no puede fundamentarse en las escrituras[13]

Este principio nos hace libres de imposiciones humanas, y nos permite estudiar la escritura por nosotros mismos, para descubrir sus riquezas.

Pero por otro lado, esto no significa un desprecio por la tradición, como un elemento valioso para la interpretación de la escritura.


2. Sola gratia y sola fides

La salvación se obtiene solo por la gracia de Dios. El toma la iniciativa para nuestra salvación, aunque no la merezcamos, y nos la apropiamos solo por la fe, y no por nuestras obras o nuestro esfuerzo.

Esto nos libera del peso de tratar de merecer el amor de Dios, por otro lado nos advierte del peligro de creernos buenos, o dignos, o mejores que los demás.

Pero esto no significa una licencia para pecar. De nuestra salvación fluye una vida de justicia ante Dios, pero no para ganarla, si no como muestra de que la tenemos. Kart Barth “en el evangélio, la teología es gracia, y la ética, gratitud”

3. Sacerdocio universal de los creyentes.

En la iglesia medieval, todo el papel lo jugaban los clérigos. Los laicos eran meros espectadores. Este principio establece que todos somos sacerdotes unos de otros, todos tenemos un papel que jugar en la iglesia, todos tenemos un servicio que prestar.


Conclusión

Los reformadores son nuestros precursores espirituales. Aunque tengamos muchas diferencias con ellos en cuanto a doctrina y costumbres, es a ellos a quienes les debemos el rescate de los elementos fundamentales de la fe que hoy tenemos. Por eso debemos estarles agradecidos y recordarlos.

Por otro lado, debemos recordar su historia, porque nada nos libra de caer en la corrupción y tradicionalismo de la iglesia de aquella época. Velemos, para que el fuego del Espiritu arda en nosotros, y la enseñanza apostólica se mantenga pura, y no necesitemos nuevos reformadores que hagan su denuncia profética sobre nosotros.

Notas:

[1] “The Reformation”; Encyclopaedia Británica, 11° edition; http://www.1911encyclopedia.org/The_Reformation 26/09 22:45
[2] Schaff, Phillip y Shaff, D.S; “The Reformation”; New Schaff-Herzog Encyclopedia of Religious Knowledge, Vol. IX; Baker Books House; Grand Rapids, USA; 1953; p. 417
[3] Ibíd.; p. 420

[4]González, Justo; “Historia del Pensamiento Cristiano”, t. II; Editorial Caribe; 2002; p. 228

[5] “The Reformation”; Encyclopaedia Británica, 11° edition; http://www.1911encyclopedia.org/The_Reformation 26/09 22:45
[6] Vila, Samuel y Santamaría, Darío; “Enciclopedia Ilustrada de Historia de la Iglesia”; editorial Clie, España, 1979; p. 174.

[7] González, Justo; “Historia del Pensamiento Cristiano”, t. III; Editorial Caribe; 2002; p.14.

[8]Cerni, Ricardo; “Historia del Protestantismo”; El Estandarte de la Verdad; 1° edicion; 1992; p.29.

[9] González, Justo; “Historia del Pensamiento Cristiano”, t. III; Editorial Caribe; 2002; p. 10

[10] Ibíd., p. 12.
[11]Schaff, Philip y Schaff, D.S; Ob. Cit.; p. 417.
[12] Schaff; ob cit. P.410
[13] Stam, Juan; Revista electrónica Espacio de Diálogo, (Fraternidad Teológica Latinoamericana), núm. 1, septiembre-diciembre del 2004, www.cenpromex.org.mx/revista_ftl/num_1